Parque de la Quinta de los molinos

La pausa del café

Revista cultural de entretenimiento para gente curiosa

Parque Quinta de los Molinos

Situado en el barrio del Salvador, en el distrito de San Blás, el Parque de la Quinta de los Molinos, es uno de los lugares menos conocidos de Madrid, siendo un lugar ideal para pasar el día. Su entrada principal está en la calle Alcalá, en el número 527-531, estando la estación de metro de Suances al lado.

Vista aerea

La finca perteneció al Conde de Torrearias hasta 1920, cuando paso a manos de César Cort Botí, profesor de Urbanismo en la Escuela de Arquitectura de Madrid. Éste fue ampliando la finca hasta llegar a las 28.6 hectáreas, e intentó, darle al parque una imagen de finca de estilo mediterráneo, ya que él era de Alicante, plantando almendros y olivos y construyendo además molinos y estanques. Al morir, en 1978, sus herederos llegaron a un acuerdo con el Ayuntamiento por el que cedían a éste tres cuartas partes de la finca para uso público, mientras el resto pasaba a ser de uso residencial. En 1997, fue declarado Parque Histórico.

Tunel

Tras la entrada principal, tenemos el camino más importante de los que recorren el parque. A uno y otro lado, veremos una gran abundancia de árboles como pinos, cedros, olivos, cipreses, eucaliptos, plátanos y, sobre todo, almendros, que es el árbol más abundante.

Después de recorrer unos 600 metros por el anterior camino, pasaremos por debajo de un túnel muy corto que puede servirnos para orientarnos ya que éste divide la zona más forestal, que es la que acabamos de atravesar para llegar hasta aquí desde la puerta principal, de la zona que reúne la mayoría de las construcciones y obras hidráulicas.

Primera fuente

Una vez cruzado el túnel, podemos escoger entre seguir de frente hasta llegar a la zona de servicio del parque, torcer a la derecha para llegar a la zona de palacio, o ir hacia la izquierda. Si elegimos esta última opción, tras pasar la zona de servicio encontraremos a la derecha del camino una fuente, la primera de las varias que podemos contemplar en el recinto. Y enfrente de ésta, hay un camino que, a su izquierda, medio escondida entre la vegetación, tiene otra fuente, llamada de Bambú.

Si no tomamos el camino de la fuente de bambú y continuamos unos 100 metros por el mismo donde teníamos la primera fuente, llegaremos a una gruta.

Lago

Cerca de allí, llegamos al lago. Podemos sentarnos a su alrededor y, mientras lo contemplamos, olvidarnos del estrés de la vida diaria, o podemos seguir el camino de la derecha, hasta llegar a los Estanques Gemelos.

Si lo bordeamos y no tomamos el camino señalado anteriormente, llegaremos a éste escondido rincón formado por un pequeño estanque al que abastece una fuentecilla, ocultos ambos entre matorrales y flores.

Al llegar aquí, observaremos dos estanques gemelos de formas rectangulares situados a la izquierda y la derecha del camino. Un camino que, tras subir una escalera, nos lleva a la zona del Invernadero y de la Casa del Reloj. Pero antes de avanzar, habremos pasado al lado de otra fuente situada a nuestra izquierda, según subimos por la escalera.

Invernadero

La blanca imagen del viejo invernadero construido en tiempos del anterior propietario, no debe de engañarnos: hoy sólo es un cuidado armazón de hierros, ya totalmente privado de los cristales que le hacían cumplir con la función para la que fue levantado.

La Casa del Reloj se construyó como casa de verano de la familia Cort, habiendo sido rehabilitada recientemente

Las aguas con que se regaban los jardines procedían antiguamente de dos pozos y de dos pequeños manantiales o arroyuelos: el de Trancos, al Norte, y el de la Quinta, al Sur. Ambos estaban situados en un nivel inferior al de los terrenos que había que regar.

Casa del reloj

Por ello, César Corp decidió utilizar los llamados aeromotores, más conocidos como molinos de viento. En el parque encontramos dos. Uno de ellos es el que vemos aquí, el Molino de la Casa del Reloj, situado al lado de ésta.

Situada en la parte trasera de la Casa del Reloj, encontramos la fuente principal del Palacio. Al igual que el resto de elementos ornamentales del parque, se puede considerar un ejemplo de construcción Art Decó en Madrid. En ella, dos surtidores emanan agua que cae directamente a un primer estanque, del que pasa a otro en forma rectangular a través de un pequeño canal.

Palacete

Cuando hacia el año 1925 el arquitecto César Corp compra la finca, construye el palacete que encontramos a continuación y que vemos en la fotografía, además de los jardines que hoy día conocemos. Su arquitectura es de estilo racionalista, inspirado en la Escuela de Secesión de Viena. Especial atención merece la torre que remata el edificio, formada por cuerpos cúbicos superpuestos formando una pirámide.

Al conjunto forestal de la Quinta, hay que unir también una pequeña rosaleda que podemos ver justo frente al Palacio. Por un lado, está formada por varios arcos en los que las rosas se van enredando, formado una especie de camino hacia el Molino de la Rosaleda. Por otro lado, pequeños parterres rectangulares se unen a este conjunto formando este recogido jardín.

Gruta

El segundo molino lo encontramos al lado de la Rosaleda del Palacio. El año 2009, el Ayuntamiento de Madrid, en colaboración con la Obra Social Caja Madrid, acometió la restauración de ambos molinos. Para ello, se pintaron, se repusieron las piezas que faltaban y se recuperó su aspecto original.

Ahora, los molinos han recobrado su funcionamiento, pero esta vez con una función educativa.

El anterior molino, de energía eólica, llevaba el agua a éste depósito de presión para su posterior distribución a las casas de la Quinta.

Una vez pasado el Molino de la Rosaleda y el Depósito de Presión, giramos a la izquierda sin desviarnos demasiado de la zona. A menos de 100 metros, veremos un gran espacio abierto. Se trata de un campo de juego con un suelo central de césped. Alrededor de esta singular pista de tenis, hay un par de gradas de pequeñas dimensiones. Todo ello forma un conjunto que nos recuerda a los antiguos anfiteatros griegos. En la actualidad, este espacio es muy frecuentado por familias, niños que van a jugar allí con sus mascotas, o lugar donde hacer un pequeño picnic al sol de primavera.

Si abandonamos la Pista de Tenis y tomamos dirección Sur hacia la entrada principal, pasaremos por otra fuente, donde podremos descansar en alguno de los bancos situados a ambos lados de ella.