El Gloster Gladiator de Pat Pattle

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El Gloster Gladiator de Pat Pattle

 

Los ficheros de la RAF reflejan que el Jefe de Grupo J.E. Johnson fue el piloto de mejor marca de la Segunda Guerra Mundial de toda la RAF, con 38 victorias confirmadas. Pero de no haber sido por la pérdida de los ficheros oficiales de los aliados en la evacuación de Grecia, en 1941, es posible que fuere un desconocido sudafricano, con tan solo una carrera de 9 meses, quien pudiera tener ese record.

Marmaduke Thomas St. John Pattle, nacido en Butterworth, provincia de El Cabo, había intentado unirse, infructuosamente, a la Fuerza Aerea sudafricana en 1936. Al llegar a Gran Bretaña a finales del mismo año, fue aceptado como piloto por la RAF, entrenado y enviado al Escuadrón nº 80, que estaba equipado con el caza biplano Gloster Gladiator. En 1938 el Escuadrón 80 fue destinado al Oriente Medio; cuando empezó la guerra, había alcanzado el grado de jefe de vuelo.

El retraso de la entrada de Italia en la guerra permitió al Escuadrón contar con el tiempo suficiente para aumentar su eficacia antes de los primeros combates con la Regia Aeronáutica, en junio y julio de 1940. Pattle fue el primero en entrar en acción sobre el desierto el 4 de agosto, cuando derribó un caza Fiat CR 42 y un bombardero Breda BA 65, pero fue a su vez alcanzado tras las líneas enemigas, y tuvo que volver andando a su aeropuerto.

Rápidamente se hizo con una reputación de buen tirador y táctico inteligente, aumentando así las bajas prestaciones del Gladiator. Pattle derribó cuatro aparatos italianos a primeros de noviembre, cuando acompañaba a su Escuadrón a Grecia para ayudar a resistir el ataque italiano a ese país. El 19 de noviembre derribó cuatro CR-42, el 2 de diciembre destruyó dos Meridionali Ro 37, declarando tres CR 42 dos días después. Cuando su marca alcanzó los 11 aparatos, fue galardonado con la Distinguished Flying Cross. Para finales de año, había añadido a su lista otro CR 42, un Savoia-Marchetti SM 79 y un SM 81. Destruyó otro aparato italiano más, un CR 42, el 9 de noviembre, mientras volaba en un Gladiator desde Paramythia, antes de que el Escuadrón 80 fuera reequipado con el Hawker Hurricane.

Adaptando sus tácticas a dicho monoplano de mayor velocidad, Pattle derribó un Fiat G 50 el 20 de febrero, al que siguió un CR 42 el 27 de febrero. Al día siguiente entró en combate durante la gran batalla que se desarrolló sobre la total extensión del sur de Albania, y su aportación a la victoria fue de dos CR 42 y dos bombarderos Fiat BR 20. El 4 de marzo se le atribuyó la destrucción de tres G 50, con lo cual su marca se le elevó a veinticuatro victorias y fue recompensado con el primer distintivo en su Distinguished Flying Cross.

Pattle fue entonces encargado del mando del Escuadrón 33, que también volaba en Hurricanes, en Grecia, y derribó un G 50 el 23 de marzo. Poco después, los alemanes participaron en la campaña de los Balcanes y la RAF empezó a encontrarse con la Luftwaffe en el aire. El 6 de abril, Pattle destruyó dos Messerschmitt Bf 109; para el 12 de abril ya había añadido a su marca un CR 42, dos Junkers Ju 88, un BF 109, un Bf 110, un Heinkel He 111, un Dornier Do 17 y un SM 79. El ritmo de la lucha empezaba ya a dejarse sentir en Pattle y sus compañeros; aún así continuó volando, a pesar de un fuerte ataque de gripe, destruyendo dos Bf 109 y un Ju 88 el 19 de abril.

Al día siguiente entró en acción contra unos Messerschmitt sobre la bahía de Eleusis y destruyó dos Bf 110 antes de que se le viera volar en ayuda de uno de sus comandantes, el teniente piloto W.J. Woods. A Pattle le atacaron, a su vez, dos Bf 110 y el joven sudafricano fue derribado sobre el mar. En el momento de su muerte, su marca contaba oficialmente con 23 victorias declaradas, pero generalmente se considera que destruyó muchos más aparatos, debido, en gran parte, a que solía atribuir a los demás las victorias que, en su mayor parte, conseguía él. Es muy posible que ninguno de los pilotos del sector mediterráneo fuera más conocido y apreciado que este modesto sudafricano, al que se suele llamar “el as olvidado”