La embajada a Tamerlán

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La embajada a Tamerlán

En 1403, la frontera con el Islam se veía muy cerca. Los otomanos presionaban contra Constantinopla y ésta podía caer en cualquier momento. En España, el rey Enrique III temía que si esto sucedía, una masa de soldados musulmanes, animados por la victoria, llegaran a luchar para recuperar Al-Ándalus. Sólo un poder mayor parecía poner freno al avance turco.

Tamerlán

Desde la profundidad de Asia, Tamerlán (1336-1405), el último gran conquistador de las estepas, creaba un gran imperio en Asia Central y en sus campañas hacia el oeste, destruía al ejército turco, capturando a su sultán Bayaceto I. Enrique III vio en esto la oportunidad de crear una pinza que se enfrentara a los otomanos desde 2 frentes. Para eso envió una embajada al frente de la cual puso a Ruy González de Clavijo, junto a un dominico experto en lenguas llamado Alfonso Páez de Santamaría. El viaje se inició desde el Puerto de Santa María el 22 de mayo de 1403

La embajada recorrió ciudades como Constantinopla, donde fueron recibidos por el emperador Manuel II. Verán animales desconocidos y ciudades increíbles. Al llegar a Samarcanda, se reunieron con Tamerlán, quien les colmó de favores. La embajada pasó unos meses en Samarcanda viviendo con grandes honores. Llegaron a estar presentes en el nombramiento de un nuevo khan. Tamerlán llegó a llamar a un pueblo cercano a Samarcanda Madrid (hoy en día es un barrio de Samarcanda donde se come un plato típico formado por garbanzos, cordero, verduras y arroz que recuerda bastante al cocido madrileño).

Ruy González de Clavijo

La alianza pudo llevarse a cabo, pero Tamerlán estaba con la mente puesta en su campaña de conquista de China. Su salida hacia allí tuvo lugar mientras Clavijo se preparaba para irse. Tamerlán morirá el 17 de febrero de 1405 de camino a China. Tras su muerte se inició una lucha fraticida por el poder. La embajada no logró sus objetivos y Clavijo y sus compañeros llegaban a Sanlucar de Barrameda en 1406.

Calle de Clavijo en Samarcanda

Sin embargo, del viaje surgió un libro llamado “Emabajada a Tamerlán” que pasa por ser uno de los libros de viajes más importantes de la Edad Media, comparable con el Libro de las Maravillas de Marco Polo. De prosa clara, posee una descripción muy minuciosa de los lugares por donde pasa y de los pueblos que visita. Más allá de esto, la embajada es un logro importante desde el punto de que un reino periférico como Castilla aspirara en ese momento a una alianza tan importante. Hoy en día, una calle con el nombre de Ruy González de Clavijo, así como el barrio Madrid, recuerdan en Samarcanda el viaje.