Ángel Sanz Briz

La pausa del café

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Ángel Sanz Briz

 

 

Ángel Sanz Briz nació en Zaragoza en 1910. Acabó sus estudios de diplomático justo antes del inicio de la Guerra Civil Española en 1936, y se enroló voluntario como conductor de camiones del Cuerpo de Ejército Marroquí. Al terminar la guerra, es enviado a su primer destino como encargado de negocios en la Embajada española de El Cairo. En 1942 se casa con Adela Quijano y a los poco meses es enviado como encargado de negocios a la Embajada española de Budapest. En ese momento, Hungría es miembro del Eje junto a Alemania, pero aún no se habían iniciado medidas de exterminio de los judíos. No obstante, ya se hacían patentes medidas de presión hacia ellos, cosa de la que ya se había dado cuenta el embajador español en ese momento, que envió una carta a Madrid informando. La respuesta del gobierno español fue la llamada a consultas del mismo a Madrid, con lo que Sanz Briz quedó como máximo responsable de la Embajada.

En marzo de 1944, las tropas alemanas invaden Hungría y se inician las políticas de represión antijudías y las deportaciones de judíos a los campos de concentración. Sanz Briz escribe a Madrid exponiendo la situación y pidiendo instrucciones, pero no recibe respuesta. Entonces decide que debe de hacer algo.

Acogiéndose a un antiguo Real Decreto de 1924 del periodo de Primo de Rivera, que reconocía la nacionalidad española de todos los descendientes de los judíos expulsados de España por los Reyes Católicos, negoció con las autoridades húngaras la protección de todos los sefardíes húngaros. Logró la concesión de 200 salvoconductos. Entonces empezó su actividad. Según escribe el mismo en el libro “Los judíos de España”:

 

Conseguí que el Gobierno húngaro autorizase la protección por parte de España de 200 judíos sefardíes (...) Después la labor fue relativamente fácil, las 200 unidades que me habían sido concedidas las convertí en 200 familias; y las 200 familias se multiplicaron indefinidamente, con el simple procedimiento de no expedir salvoconducto o pasaporte alguno a favor de los judíos que llevase un número superior al 200.

 

Sanz Briz busca por todos lados a judíos sefardíes, incluso en las estaciones de donde salían los trenes con destino a los campos de concentración.

Salvoconducto emitido en la legación española

Según avanza el tiempo, y se corre la voz, la Embajada española se empieza a llenar de judíos que buscan la protección de España.

Para lograr una protección más efectiva de los judíos, Sanz Briz alquila varios edificios, incluso usando su propio dinero, y les coloca un cartel que dice: “Anejo a la legación de España. Edificio extraterritorial”. El salvoconducto español se convierte en la diferencia entre la salvación o la cámara de gas. Aquí tenemos un ejemplo de uno:

 

"Certifico que Mor Mannheim, nacido en 1907, residente en Budapest, calle de Katona Jozsef, 41, ha solicitado, a través de sus parientes en España, la adquisición de la nacionalidad española. La legación de España ha sido autorizada a extenderle un visado de entrada en España antes de que se concluyan los trámites que dicha solicitud debe seguir."

 

Interpretando de manera peligrosa la Ley a la que se acogía, empieza a emitir salvoconductos a judíos no sefardíes que tenían familia en España.

En octubre de 1944, Hitler depone al regente Miklos Horthy y sitúa al frente del gobierno a Ferenc Szálasi, jefe del Partido de la Cruz Flechada, partido filonazi húngaro. La represión aumenta contra los judíos.

El diplomático sueco Raoul Wallenberg, el representante del Vaticano en Hungría, Ángelo Rota y Sanz Briz, crean la carta de protección, que es un documento que entregan a los judíos que lo piden. El documento acredita que su titular se encuentra bajo la protección de los países neutrales.

Mientras, la situación de la guerra parece irreversible, siendo cuestión de tiempo la derrota alemana en la guerra. Ante esto, la posición del gobierno español empieza a inclinarse hacia una mayor sensibilidad hacia la cuestión judía. El 24 de octubre de 1944, el ministro de Asuntos Exteriores, Lequerica, escribe a Sanz Briz:

“ruega se extienda la protección a mayor número de judíos perseguidos”

Poco después, con el Ejército Rojo a las puertas de Budapest, el gobierno español ordena a Sanz Briz que abandone la Embajada. Llegará a Suiza el 30 de noviembre de 1944.

En la Embajada española quedan unos pocos funcionarios y Giorgio Perlasca, colaborador de Sanz Briz, que se hace pasar por Cónsul español de Budapest, llegando a falsificar documentos. Perlasca era conocido por las autoridades húngaras porque le acompañaba en la mayoría de sus gestiones.

Giorgo Perlasca

El 1 de diciembre de 1944 Perlasca hace su ronda por las casas protegidas y en una de ellas ve que los cruciflechados han sacado a todos sus habitantes y los tienen formados en la calle.

Los cruciflechados han sido informados desde la frontera que Sanz Briz ha abandonado Hungría y por tanto ya no hay embajada española y ya no hay motivo para mantener la protección de los judíos españoles.

Perlasca dice que es una equivocación porque están fallando las líneas de comunicación. Dice que Sanz Briz se fue a España por un breve período de tiempo para recibir instrucciones personales, pero que mientras tanto es Perlasca el que dirige la embajada.

Cuando los soviéticos entran en Budapest el 16 de enero de 1945, Perlasca abandona Budapest y vuelve a Italia, tras confirmar que los 5.200 judíos que Sanz Briz y el habían salvado, seguían a salvo.

Sin embargo, y pese a haber salvado a un número de personas tan grande, las condecoraciones tardaron en llegar para Sanz Briz.

En el portal de la calle Velázquez, donde vivió el diplomático español, el Ayuntamiento de Madrid colocó una placa que dice:

“En memoria del Diplomático Ángel Sanz Briz que salvó a miles de judíos del Holocausto en Hungría en el año 1944”

En la residencia del embajador de Israel en España en agosto de 1989 tuvo lugar un homenaje a Sanz Briz presidido por el ministro de Asuntos Exteriores español de ese momento, Francisco Fernández Ordóñez y el embajador Shlomo Ben Ami. Se hizo entrega a Adela Quijano, viuda de Sanz Briz, de la Medalla de los ”Justos entre las Naciones” concedida a título póstumo. También se autorizó la plantación de un árbol en el “Monte del Recuerdo” de Jerusalén.

Placa conmemorativa

En 1991, el Museo del Holocausto Yad Vashem de Israel distinguió su acción y reconoció a sus herederos el título de Justo entre las Naciones, inscribiendo su nombre en el memorial del Holocausto. En 1994 el gobierno húngaro le concedió a título póstumo la Cruz de la Orden del Mérito de la República Húngara y en la Gran Sinagoga de Budapest (la segunda más grande del mundo después de la de Nueva York) actualmente hay una placa que lleva su nombre. Con motivo del 50 aniversario del Holocausto, en 1995, el Gobierno húngaro rindió homenaje a la labor del funcionario español, descubriendo una placa colocada en uno de los edificios que sirvieron de albergue y refugio a los judíos. Al acto asistieron el entonces ministro de Asuntos Exteriores español, Javier Solana, y la viuda de Sanz-Briz, Adela Quijano. Fue el primer diplomático español que apareció en un sello de correos de España. Se le conoce popularmente como el "Schindler" español y, aunque su caso no sea tan famoso, Sanz Briz salvó a muchos más judíos que Schindler.

 

Para leer mas:

Carcedo, D. Un español frente al Holocausto. Ediciones Temas de Hoy. Madrid. 2000.

Vidal, C. El Holocausto. Alianza Editorial. Madrid. 1995

Salinas, D. España, los sefardíes y el Tercer Reich, 1939-1945. Universidad de Valladolid. 1997

 

http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngel_Sanz_Briz

http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Mundo_Judio/56220/

http://sefarad.rediris.es/textos/0sanzbriz.htm

http://laorejadejenkins.es/historia/diplomaticos-espanoles-los-otros-schindler

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/26/internacional/1327597355.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Personas_que_ayudaron_a_los_jud%C3%ADos_durante_el_Holocausto#Espa.C3.B1a