Las montañas más sagradas del mundo

 

Uluru, Australia

Uluru

 

Enclavado en el corazón de Australia, dentro del parque nacional Kata Tjutan, el monte Uluru, Comúnmente llamado Ayers Rock, es posiblemente la roca más fotografíada y más grande de toda Australia central.

Uluru es el nombre que le dieron los Anangu, los aborígenes que viven en esta región, y significa “madre tierra”. De hecho, para ellos la montaña es el origen de todo lo que conocen. El mito de la creación de esta tribu está íntimamente vinculado a este lugar, donde cada pliegue de las rocas y cada marca se traducen en un relato o una canción que explica algo sobre el sentido de la vida desde hace miles de años. El preferido de los niños es el del lagarto Kandju, que acabó en esta mole de 348 metros de alto buscando su bumerán perdido, cuenta la leyenda.

Los Aborígenes respetan fervientemente esta montaña e invitan a los visitantes a observarla desde cerca pero a no ascenderla. El momento ideal para visitar Ayers Rock acontence cuando comienza atardecer y el sol esculpe rojos intensos sobre las paredes de arenísca del Uluru. Esta composició de la roca, hace que la montaña cambie de color a lo largo del día. Los viajes en helicóptero para verlo desde el aire son una opción muy disfrutable, aunque no para todos los bolsillos.

 

 

Monte Fuji, Japón

Monte Fuji

 

El monte Fuji, una cima volcánica cónica de 12.389 pies (3.776 metros) en Honshu, es el símbolo japonés por excelencia y el monumento más fotografiado del país. Según la leyenda, fue creada por un terremoto en el año 286 a.C. La montaña más alta de Japón se considera un símbolo del espíritu del país y sagrada por cada religión japonesa. Durante la denominada semana Obon, en pleno verano, son miles y miles las personas que comienzan la escalada en una lenta procesión. En el volcán Fuji se conmemora a los antepasados, y se cree que es en esta semana cuando sus espíritus vuelven a la tierra para visitar a sus familiares. Se puede ver en todas las cabañas del Fuji grandes lámparas y farolillos que indican a las gentes de hoy el camino a seguir. Como Japón se rige por el calendario lunar, la fecha en este caso es imprecisa, celebrándose más o menos entre el 12 y el 20 de agosto.

La mejor forma de subir el Fuji es subir el primer día hasta la séptima u octava etapa de las diez que tiene su subida, para hacer noche allí y ver al día siguiente el amanecer desde la cima. Hay que tener en cuenta que amanecerá sobre las 4 de la mañana, y hay que ir abrigado porque hará frío en la cima, además de tener en cuenta que los japoneses hacen este recorrido en miles, por lo que la cima estará bastante llena

 

Tindaya, España

Tindaya

 

Es la montaña sagrada de los antiguos majoreros, los aborígenes de Fuerteventura, en Canarias. Allí ofrecían sus ofrendas, y tallaban sus grabados podomorfos, con forma de pie, y siempre mirando a poniente. Los 312 grabados de estas características hacen que sea uno de los sitios arqueológicos más ricos de todo el archipiélago canario. Los aborígenes entendían que poseía poderes mágicos, por su relación con la luna y la fertilidad de su suelo en una isla de carácter desértico. Su composición de traquita, un tipo de roca volcánica que sólo se encuentra en Tindaya pudo ser determinante para esa elección.

Esta unión de arte y naturaleza continúa hasta nuestros días y como muestra el ejemplo del escultor Eduardo Chillida soñara allí su idea de introducir el espacio en la materia. Su Proyecto Monumental Montaña de Tindaya entiende que puede ser un espacio interior que pudiera ofrecerse «a los hombres de todas las razas y colores, una gran escultura para la tolerancia».

 

Monte Sinaí, Egipto

Monte Sinaí

 

 

Es en este monte donde la Biblia cuenta que Moíses recibió de Dios las Tablas de la Ley. Desde la época de Santa Helena ha sido identificado con Jabal Musa, o Gebel Musa, nombre árabe que significa monte Moisés. Y aunque su posición exacta aún continúa bajo debate, no cabe duda de que esta región de la Península del Sinaí posee un magnetismo único.

La subida es escarpada y se estira a lo largo de 2.200 metros de altura. Muchos de los viajeros deciden subir por la noche para recibir el amanecer desde la cima. Los cánticos y plegarias de algunos peregrinos crean un ambiente sobrecogedor.

 

Sorte, Venezuela

Sorte

 

 

Sorte está situada al este de Venezuela, y a sus faldas se venera la fuerza del espíritu de María Lionza, sobre todo en los días cercanos a la noche del 11 al 12 de octubre, cuando se celebra el Baile en Candela, cuando decenas de personas que danzan y saltan sobre hogueras exhibiendo la invulnerabilidad que le dan los espíritus indios y los gritos que llegan desde el público. Las diversas leyendas cuentan que María de La Onza era la hija de un cacique venezolano a la que su espectacular belleza y sus ojos verdes condenaron a esconderse en el bosque por la profecía de un chamán que auguró su nacimiento y posterior ruina de la aldea. Desde entonces, la hija del cacique vive en el bosque, que protege, junto a las aguas dulces y los animales silvestres, convirtiéndose en una deidad que compite en número de adeptos y comparte devoción con las iglesias cristianas.

 

Pico de Adán, Sri Lanka

 

Pico de Adán

 

Localizado en Sri Lanka central, este monte es considerado sagrado por hindúes, budistas y musulmanes, es también es centro de peregrinación para cristianos y judíos.

En la cima de la montaña hay una forma en la roca similar a un enorme pie de casi dos metros. La leyenda musulmana afirma que es la huella del pie de Adán, quien fue situado en la isla de Ceilán, en antiguo nombre Sri Lanka, como el mejor sitio después del Jardín del Edén; de de ahí el nombre de Pico de Adán. Las otras religiones identifican la huella con Shivá, Buda y santo Tomás de Aquino. La leyenda budista dice que la huella del otro pie estaría en una ciudad que dista unos 159 kilómetros, o posiblemente en Phra Sat (Tailandia). Cerca de la huella se puede encontrar un sepulcro dedicado a Saman, una deidad budista encargada de proteger la cumbre de la montaña.

Ibn Battuta fue el primer autor que relató su ascensión (en el siglo XIV) y confirmó la presencia de cadenas de hierro instaladas como pasamanos y que ya habían sido descritas por el italiano Marco Polo.

Al igual que sucede en el Monte Sinaí el ascenso suele realizarse de noche para contemplar la salida del sol desde la cumbre. La época de mayores peregrinaciones se da en abril.

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Monte Athos, Grecia

Monte Athos

 

Monte Athos es el nombre que recibe el área montañosa que conforma la península más oriental de las tres que se extienden hacia el Sur desde la península Calcídica, situada en Macedonia Central, al norte de Grecia.

La entrada está prohibida a las mujeres, pese a ser un monasterio mariano, lo que es una muestra de hasta que punto están al margen de determinadas leyes, aún siendo un territorio bajo la soberanía de Grecia, no solo del país sino de la propia Unión Europea, porque ni siquiera le alcanza el tratado de Schengen.

Es el hogar de más de 20 monasterios ortodoxos que van del griego al ruso, pasando por el búlgaro, serbio, georgiano y rumano. La Virgen María navegaba hacia Chipre, sostiene el relato, cuando una tempestad obligó al navío a desviar su derrotero para desembarcar en el monte Athos, para sorpresa de sus elementales pobladores, que dejaron el paganismo y se convirtieron al cristianismo. Las largas barbas de los monjes dan el paisaje humano característico, pero se combinan a veces con las de hippies nostálgicos de la Era de Acuario y hasta deportistas que buscan tras el esfuerzo la calma austeridad del ascetismo monástico. El «Libro de pintura en el monte Athos», de Adolphe Napoleón Didron (1839), maravilló a Europa en su día, como lo atestigua la correspondencia de Victor Hugo con el autor.

 

Ol Doinyo Lengai, Tanzania

 

Ol Doinyo

 

Los masai la tienen por montaña sagrada y es un volcán con dos conos, uno, el del norte, todavía activo y con fumarolas que dan prueba del flujo subyacente, creando unas formas muy curiosas por tener una lava muy fluida, mientras que el del sur ofrece vegetación surgida entre la ceniza volcánica. La población autóctona creía que la divinidad residía en sus entrañas, de modo que cuando surgía la actividad eruptiva era interpretado como señal de la ira de Dios, a la que había que calmar con sacrificios de animales. Solo la sangre vertida lograba apaciguar la furia telúrica y una vez cesado el enfado correspondía orar con el máximo respeto y devoción.

Hoy es frecuente objetivo de montañistas por su mágica belleza, junto al lago Natron, que ha resistido el paso del tiempo y del hombre con notable pureza. Quienes coronan su cima tienen un premio en los días despejados, ya que permite ver a lo lejos el Kilimanjaro. Aún hoy se leen en clave religiosa los fenómenos vulcanológicos del Ol Doinyo Lengai por parte de la población, que entienden que se debe a alguna amenaza externa que despierta el alma dormida en el seno de este monte de 2.980 metros.

 

La Torre del Diablo, Estados Unidos

 

La Torre del Diablo

 

Situado en los llanos del noreste de Wyoming, la Torre del Diablo o Mato Tipila, que significa "Aposento del Oso" en el idioma de los lakota, los antiguos aborígenes, es monolítico peñasco que emerge solitario sobre el horizonte. Una vez en la base, las columnas ígneas escapan verticalmente de nuestra vista, quebrándose el cielo.

Devils Tower fue el primer monumento nacional declarado en los Estados Unidos, establecido el 24 de septiembre de 1906, por el Presidente Theodore Roosevelt. La torre es considerada sagrada por muchas tribus americano nativas, incluyendo el Sioux, los Cheyén y los Kiowa. Durante el mes de julio se realizan ceremonias. La ascensión es dura, de hecho es necesario equipo técnico de escalada.

La leyenda de su formación no deja de ser curiosa. Según cuentan los Kiowa y los Sioux Lakhota, algunas chicas salieron a jugar y fueron vistas por varios osos gigantes, que comenzaron a perseguirlas. En un esfuerzo por escapar de los osos, las chicas se subieron encima de una roca, se pusieron de rodillas, y oraron al Gran Espíritu para que las salvase. Al escuchar sus oraciones, el Gran Espíritu hizo subir la roca de la tierra hacia el cielo para que los osos no pudieran alcanzar a las chicas. Los osos, en su intento de escalar la roca, que se había vuelto demasiado empinada para subir, dejaron profundas marcas de garras en los laterales. Cuando las niñas llegaron al cielo, se convirtieron en la constelación de las Pléyades.

 

La pausa del cafe Revista cultural de entretenimiento para gente curiosa

Las montañas más sagradas del mundo

Monte Kailash, Tíbet

Kailash

 

Pocas montañas son tan distintivas y tan emblemáticas. El conocido por “Trono de los Dioses” Se alza, solitaria y majestuosa, escondida tras un camino de profundos desfiladeros en el Tíbet y ante ella acabaron durante siglos su peregrinación tanto los ascetas como los pastores y el viajero tan solo podrá contemplarla desde su base, ya que está prohíbido pisar su cima. A cambio se realizan peregrinaciones alrededor de su perímetro. La experiencia cuentan que es increíble, provocando momentos de éxtasis entre quienes la visitan, que se vuelcan en oraciones y mantras ante esta tierra sagrada. Según se rodee su perímetro en la peregrinación, se participa de una celebración compatible con las creencias de hoy en la India o se lo hace en consonancia con la fe prebudista.

Para la mitología hindú, Shiva, el dios de la destrucción, reside en la cumbre del Kailash. Lo dificultoso que siempre ha sido su acceso ha hecho de llegar a este enclave un mérito en sí mismo, y no han sido pocos los que, con escasos medios para tan grande tarea, han coronado la expedición con su propia muerte, exhaustos, como ofrenda a la divinidad. De su cumbre brotan cuatro de los río más grandes de Ásia y es considerada sagrada por cuatro religiones: hinduismo, budismo, jainismo y bon.