El día en que Europa perdió su inocencia

Primera Guerra Mundial fue el primer conflicto que afecto a territorios de todo el mundo, sobre todo porque la evolución imperialista de la mayoría de los países, sobre todo europeos, aunque no sólo, había extendido sus territorios por todo el mundo. Fue una guerra buscada, en gran parte de la ciudadanía europea existía el sentimiento de que era necesaria; en algunos casos como gloria para la patria, pero también como renovación espiritual de las naciones, o simplemente como enriquecimiento a costa del otro. Analicemos por separado todos los aspectos y a los diferentes actores:

Mapa de Europa en 1915

Rusia era el país más grande, pero también el mas atrasado. Sus territorios llegaban desde la frontera con Alemania hasta las costas del Pacífico, haciendo frontera con China. La inmensa mayoría del territorio era una zona atrasada en la que convivían un sinfín de culturas diferentes, con distintas religiones, y en las que el control zarista era a menudo tenue. Era un estado autócrata, en el que el zar tenía el poder absoluto y donde los súbditos eran en la práctica, siervos que servían al Zar. Sin embargo, se había llevado a cabo una industrialización acelerada, que había creado en las grandes ciudades como San Petersburgo o Moscú, inmensos complejos industriales con decenas de miles de trabajadores, que serían el caldo de cultivo perfecto para la revolución bolchevique. Sin embargo era un gigante con los pies de barro y no estaba preparado para una guerra a gran escala, sin mandos preparados, que en la mayoría sólo tenían un título nobiliario pero ninguna preparación militar y que trataban a los soldados como siervos. La guerra demostraría eso al encadenar una derrota tras otra.

Serbia era el gran aliado de Rusia. Hacía poco que se había independizado del Imperio Otomano y reivindicaba el paneslavismo como excusa primero para afianzar su independencia, pero también como ruta que llevara a ampliar su territorio sobre sus antiguas posesiones. Sin embargo, en el reparto tras la independencia de los otomanos, había sido incorporada al Imperio austrohúngaro, lo que desde el principio supuso alimentar un polvorín que antes o después tenía que estallar.

Guillermo II de Alemania

Alemania era la potencia emergente en Europa. Tras las guerras de Bismarck y la derrota de Napoleón III en 1870 en Sedán, se había proclamado el II Reich alemán en el Palacio de Versalles de París. Alemania se había convertido en el país hegemónico en Europa. Pero el juego de alianzas y la tela tejida con todo cuidado por el viejo canciller para mantener el equilibrio, fue rota por el nuevo Káiser, Guillermo II, que inició una política agresiva que buscó expandir el poder alemán. Sin embargo, esta política le fue aislando en el continente, contando sólo con el apoyo seguro del emperador austriaco, Francisco José. Esa alianza selló el destino de ambos.

Francia era una sombra de lo que había sido. Se estaba recuperando del desastre de Sedán de 1870. Había perdido Alsacia y Lorena. Sus gobiernos no llegaban a levantar al país y en su ciudadanía había el sentimiento de decadencia que había que revertir de alguna manera. Un sentimiento de rabia que se mezclaba con el de revancha hacia el alemán que les había humillado. Aun así, seguía teniendo un buen ejército, sobre todo en número, y muy motivado que se estaba modernizando con las nuevas armas. Esa fue una de las claves de la gran carnicería.

Inglaterra era la dueña de los mares. Su aislamiento en la isla, le daba la sensación de seguridad de que no podía ser invadida, entre otras cosas gracias su Armada, la más poderosa. Sus colonias se extendían por todo el mundo. Sin embargo, también veían con cierta preocupación la política expansiva del Káiser y por qué no, veían con buenos ojos, poder hacerse con alguno de los territorios que podrían quedar huérfanos en los Balcanes o en territorios del Imperio Otomano en Europa o en sus territorios de Arabia o Mesopotamia, así como el Levante mediterráneo.

Bajas de la ! Guerra Mundial

Allí, el Imperio Otomano, el llamado “enfermo de Europa”, seguía su agonía. Su ejército era una sombra de aquel que arrasaba a sus enemigos. Sin embargo, seguía siendo la puerta de entrada y salida del Mar Negro, y desde su palacio de Estambul, los sultanes otomanos seguían dominando grandes extensiones de terreno. Esto les llevó a subestimar el alcance de la guerra que empezaba y a sobreestimar sus propias fuerzas.

Al otro lado del mundo, EEUU se mantenía ajena a las tensiones mundiales. Su expansionismo siempre estuvo limitado por su corriente de aislamiento. Sin embargo, la presidencia de Wilson, veía como necesidad impulsar la democracia y la colaboración entre todos los países como fórmula de mantener la paz. Eso le llevó a intervenir en la guerra.

Y por último, hay que hablar del sentimiento europeo. Incluida la intelectualidad europea que veía la situación del cambio de siglo como una continua decadencia tanto moral como social. Un sentimiento de rabia e impotencia y de preocupación. Por un lado, la carrera armamentística y el expansionismo sobre todo alemán llevaba a un “golpear primero”. Por otro, en Francia estaba el revanchismo que dijimos antes. En Alemania, la guerra necesaria para que se pudiera alcanzar las tierras necesarias, sobre todo hacia el este. En Inglaterra, el freno a Alemania antes de que fuera tarde, pero también el “a ver que pillamos”.

Nietzsche

Pero, detengámonos en la idea de la decadencia moral del cambio de siglo. Y fijémonos en la persona de Nietzsche. Este filósofo alemán representa en su persona y en su pensamiento este sentimiento belicista que extendió por Europa. Nietzsche hablaba de pérdida de la fuerza espiritual de los hombres por haber olvidado el seguir sus impulsos. Esa fuerza vital perdida. Y la buscaba en el pasado de los pueblos germanos, en busca del “superhombre”. Su pensamiento es mucho más profundo y complejo e invito a leer sobre el mismo. Pero sobre todo la juventud europea, influenciado por ello o no, fue viendo en esa guerra necesaria una forma de encontrar a ese superhombre que sigue sus impulsos y logra la gloria. Aunque posiblemente que Nietzsche no habría aprobado esa guerra, pero había muerto en 1900 y eso no lo sabremos.

Tanque de la I Guerra Mundial

En cualquier caso, todos estos factores se juntaron en 1914. En el 28 de junio, en la ciudad de Sarajevo. Cuando el archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, Sofía Chotek recorrían una de sus calles en coche oficial y fueron asesinados por el joven estudiante nacionalista serbio Gavrilo Princip, miembro del grupo serbio "Joven Bosnia", ligado al grupo nacionalista Mano Negra, que apoyaba la unificación de Bosnia con Serbia. Entonces todo saltó por los aires. Austria dio un ultimátum para esclarecer el crimen. Rusia declaró su apoyo a Serbia y declaró la guerra a Austria. Alemania intentó detener la escalada y no pudo. Austria declaró la guerra a Rusia y arrastró a Alemania a la guerra que declaró la guerra a Rusia en apoyo de su aliada. Inglaterra y Francia hicieron lo ismo en apoyo de Rusia, En pocos días, el mundo estaba en guerra.

Oficina de reclutamiento en el Reino Unido

Paradójicamente, los partidos socialistas de los países con representación parlamentaria, apoyaron la guerra, sumidos en esa ola de patriotismo y de ese sentimiento belicista que hablábamos que se rodeaba de una idea romántica de lucha medieval y de resurgimiento del espíritu vital europeo. Pocos vieron venir el drama que se avecinaba.

El mundo había cambiado. Ya no serían esas guerras en las que se luchaba casi cuerpo a cuerpo grandes unidades de infantería. En las que la guerra duraba unos meses o pocos años y morían un número de soldados no excesivamente alto, que volvían a casa rodeados de gloria. No, la guerra ya no sería así.

La tecnología había creado grandes armas de destrucción. Ametralladoras potentes, grandes cañones, aviación, tanques, etc…. Se podía matar rápido a mucha gente a la vez.

En 1914, Francia y Alemania se lanzaron en tromba a destruir de una vez al enemigo en una sola batalla. La revancha de Sedán de 1870 para los franceses. Pero los alemanes se lanzaron de la misma manera y chocaron como 2 trenes en la frontera. Ninguno pudo con el otro, y entonces los dos decidieron rodear al otro avanzando hacia el mar. Fue la llamada “Carrera hacia el mar”. Ninguno pudo pasar al otro y el frente llegó hasta el mar. Empezó la guerra de trincheras. Esa para la que Nadie se había preparado.

Las trincheras fueron la tumba de cientos de miles de jóvenes europeos. Una generación perdida entre el barro de los campos de batalla. La sociedad empezó a ver en que se había metido. Esa guerra salvadora no había llegado. La gloria de las naciones se estaba llevando a sus jóvenes. Europa perdió su inocencia.

Pocas cosas salieron como sus protagonistas habían pensado. En Rusia, en 1917, estalló la Revolución bolchevique que terminó con el imperio de los zares y vio como se iniciaba una guerra civil que sacó a Rusia de la guerra mundial. El imperio Austro-Húngaro también desapareció y sus territorios se convirtieron en varios países europeos nuevos. En Alemania, estalló una revolución que sacó al país de la guerra e hizo que esta terminara, sumiendo al país en una crisis profundísima de la que sólo salió con el ascenso nazi, siendo la crisis el principal motivo de ese ascenso. El Imperio Otomano también desapareció y sus pedazos fueron repartidos sobre todo por Inglaterra. Sólo la decidida acción de Ataturk, el padre de la patria turco hizo que se pudieran recuperar la mayoría de los territorios de Anatolia para formar la actual Turquía.

Pero los países que vencieron tampoco salieron bien parados. Francia había visto devastado su territorio porque las grandes batallas se desarrollaron en él. Se recuperó pero le costó mucho y perdió a gran parte de su juventud. Inglaterra vio aumentadas sus posesiones a costa de sobre todo el Imperio Otomano. Se puede decir que salió bien parado. Pero también perdió muchos jóvenes en los campos franceses. Debió de endeudarse para costar la guerra sobre todo con EEUU.

Cementerio de la I Guerra Mundial

Este puede decirse que fue uno de los triunfadores. Wilson triunfó pero su sueño de crear una sociedad de Naciones que colaboraran en paz se vio truncado cuando el Senado estadounidense debía ratificar la adhesión de EEUU a esa nueva “.Sociedad de Naciones”. El Senado lo rechazó y EEUU se quedó fuera. Volvió a su aislamiento, pero como gran acreedora de los países europeos. Su crecimiento ya no pararía. Era la nueva potencia hegemónica del mundo.

El mundo cambió. Nuevos países, nuevo equilibrio mundial. Pero sobe todo Europa despertó. Se debieron de sacar grandes lectura como si merecía la pena perder a toda una generación por la gloria del país. Sin embargo, en el fin de la Primera Guerra Mundial se sembraron las semillas que llevaron al mundo a volver al abismo pocos años después, cuando los jóvenes que volvieron con vida de aquella carnicería vieron como sus hijos volvían a ella en la Segunda Guerra Mundial en 1939.

 

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